jueves, 21 de marzo de 2013

Historia del racismo



             
 La limpieza de sangre en españa

La doctrina de la limpieza de sangre, fue un sistema de discriminación fundamentado sobre el pensamiento de Aristóteles, que apareció en el siglo XIV en España. El sistema estableció entre los españoles una diferenciación entre personas de sangre ‘’pura’’ y personas a las que se les atribuía tener sangre ‘’impura’’, ‘’manchada’’ o ‘’mezclada’’.
La doctrina de la limpieza de sangre se empleó inicialmente para discriminar a los españoles con ascendencia de judíos o moros y luego para segregar a los españoles que pretendían asentarse en América. Después de la orden de expulsión de los judíos sefardíes, muchos judíos se convirtieron al catolicismo para gozar de los mismos derechos que los cristianos. Fue entonces cuando aparecieron tanto en instituciones del estado como en corporaciones privadas unos ‘’estatutos de limpieza de sangre’’, que establecían la investigación genealógica de las personas, con pretensiones de algún privilegio, con el fin de determinar si las mismas tenían sangre judía, mora o hereje, impidiendo en estos casos el ingreso a los colegios, posiciones militares, monasterios, cabildos y a la Inquisición.
 



El racismo bíblico

En el siglo XIX se desarrolló en Europa una interpretación racista del texto de la Biblia cristiana, a partir de algunas elaboraciones sobre el diluvio universal y los hijos de Noé.
Según esta interpretación, la Biblia indicaría que hay tres razas humanas, provenientes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet. De Sem descenderían los judíos y árabes; de Cam, los negros; y de Jafet, los blancos. Esta versión bíblica de la humanidad dividida en razas se complementaba con la llamada maldición de Canaán, hijo de Cam, al que Noé condenó. La interpretación racista de la Biblia, sostuvo que la maldición de Canaán fue una maldición de Dios a la raza negra, por la cual ésta era condenada a servir a blancos.
Esta interpretación fue ampliamente difundida, e incluso enseñada a los jóvenes africanos por las autoridades coloniales y los misioneros católicos y protestantes, a través de los libros escolares belgas durante la primera mitar del siglo XX.

Zoológicos humanos

La conquista de territorios fue inevitablemente seguida por exhibiciones públicas de los indígenas por motivos científicos y de ocio. Karl Hagenbeck, un comerciante alemán de animales salvajes y futuro empresario de muchos zoológicos de Europa, decidió exhibir en 1874 a personas esclavizadas de Samoa y Saamis como poblaciones "puramente naturales". En 1876, mandó a uno de sus colaboradores al recientemente conquistado Sudán Egipcio para que capturaran algunas bestias salvajes, entre ellas personas nubas. Presentados en París, Londres y Berlín, estos nubas fueron un éxito. Tales "zoológicos humanos" podían encontrarse en Hamburgo, Amberes, Barcelona, Londres, Milán, Nueva York, Varsovia, etc., a los que asistían entre 200.000 y 300.000 visitantes a cada exhibición. Los tuaregs fueron exhibidos después de la conquista francesa de Tombuctú; los malgache después de la ocupación de Madagascar; las mujeres amazonas de Abomey después de la derrota mediática de Behanzin contra los franceses en 1894. Muchos de los indígenas exhibidos en estas condiciones murieron, como un grupo de galibis en París en 1892.
Por su parte, Geoffroy de Saint-Hilaire, director del Jardín Parisino de Aclimatación, decidió en 1877 organizar dos "exhibiciones etnológicas", mostrando personas nubas e inuit. El público de Jardín Parisino se duplicó, con un millón de entradas pagadas en ese año. Entre 1877 y 1912, aproximadamente treinta "exhibiciones etnológicas" fueron presentadas en el Jardin Zoologique D'acclimatation. En la Feria Mundial de París de 1878 y 1879 se exhibieron las "villas de negros". En las Exhibiciones Coloniales de Marsella (1906 y 1922) y París (1907 y 1931) también se exhibieron seres humanos en jaulas, frecuentemente desnudos o semidesnudos.
En los Estados Unidos, Madison Grant, director de la Sociedad Zoológica de Nueva York, expuso en el Zoológico de Bronx a Ota Benga, una persona pigmea traída de África, junto con simios y otros animales en 1906. A instancias de Grant, un prominente científico racista y eugenecista, el director Hornaday, puso a Ota Benga en una jaula con un orangután y le colocó un cartel señalándolo como "el eslabón perdido", dando a entender que africanos como Ota Benga eran una especie animal intermedia entre los monos y los europeos.

El racismo nazi y el Holocausto

Durante años, antes de convertirse en canciller de Alemania, Adolf Hitler estuvo obsesionado con ideas sobre la raza. En sus discursos y en sus escritos, Hitler difundía su creencia en la "pureza" racial y la superioridad de la "raza germana", lo que él llamaba una "raza aria superior". Declaró que su raza debía permanecer pura para poder tomar el control del mundo algún día. Para Hitler, el ideal "ario" era rubio, de ojos azules y alto.
Cuando Hitler y los nazis llegaron al poder, estas creencias se convirtieron en la ideología del gobierno y se difundieron en pósteres exhibidos públicamente, en la radio, en las películas, las aulas y los periódicos. Los nazis comenzaron a poner en práctica su ideología con el apoyo de científicos alemanes que consideraban que la raza humana podía ser mejorada mediante la limitación de la reproducción de aquellas personas que consideraban "inferiores". A partir de 1933, a los médicos alemanes se les permitió realizar esterilizaciones forzadas, cirugías que hacían imposible que las víctimas tuvieran hijos. Entre los blancos de este programa público se encontraban los romaníes (gitanos), una minoría étnica que contaba con una población de alrededor de 30.000 en Alemania y personas discapacitadas, entre otras, quienes tenían problemas mentales, así como aquellos que habían nacido sordos y ciegos. También fueron víctimas unos 500 niños afro-alemanes, la descendencia de madres alemanas y soldados de las colonias africanas pertenecientes a los ejércitos aliados que ocuparon la región del Rin alemán después de la Primera Guerra Mundial.
Hitler y otros líderes nazis consideraban a los judíos no como un grupo religioso, sino como a una "raza" venenosa que "vivía a costa" de otras razas y las debilitaba. Después de que Hitler llegara al poder, los maestros nazis en las aulas de las escuelas comenzaron a aplicar los "principios" de la ciencia racial. Medían el tamaño de la cabeza y el largo de la nariz, y registraban el color del cabello y los ojos de sus alumnos para determinar si los estudiantes pertenecían a la verdadera "raza aria". Los estudiantes judíos y romaníes (gitanos) muchas veces eran humillados durante este proceso.

La evolución de la ideología racista en la cultura alemana tuvo su máximo desarrollo con el movimiento nacional socialista (nazismo), liderado por Adolf Hitler, que obtuvo la adhesión de una gran parte de la población alemana en las décadas de 1930 y 1940, hasta que colapsó con la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
El nacional socialismo surgió como una ideología de superioridad de la llamada "raza blanca" y dentro de ella supremacía de una hipotética "raza aria", de la cual los alemanes, eran considerados su expresión más pura en el siglo XX. El racismo nazi estuvo dirigido principalmente contra las personas de origen judío  en segundo lugar contra las personas pertenecientes al pueblo gitano. El nazismo obtuvo también fuerte adhesión fuera de Alemania, en países como Estados Unidos, donde confluyó con el fuerte desarrollo del racismo estadounidense dirigido especialmente contra la minoría afroamericana; su principal empresario Henry Ford fue seguidor y ardiente difusor de la ideología nazi entre las personas de habla inglesa.
El nazismo llegó al gobierno de Alemania en 1933, cuando el presidente conservador Paul von Hindenburg lo designó canciller, cargo equivalente al de primer ministro. Desde ese momento Hitler siguió una política de avasallamiento de las instituciones democráticas de la llamada República de Weimar, hasta instalar una dictadura, que tuvo al racismo como uno de sus componentes institucionales.
Los nazis hicieron suyo el concepto de "Großdeutschland", o la Gran Alemania, y tuvieron como objetivo concentrar en un solo estado (el Tercer Reich) a todos los individuos de "etnia alemana" de Europa, aún cuando estuvieran dispersos en otros países. El racismo fue un aspecto importante de la sociedad y la política en el Tercer Reich, determinando la persecución y asesinato de los alemanes de origen judío, y luego de otras minorías étnicas como los gitanos. Los nazis también combinaron el antisemitismo con su "lucha contra la ideología comunista" y consideraron que el movimiento de izquierda así como el capitalismo de mercado eran la labor de una "conspiración de los judíos", como justificación al exterminio de dicha etnia. Se refirieron a este así llamado movimiento con la terminología "revolución judío-bolchvique de subhumanos."  Esta clase de ideas se manifiesta en el desplazamiento, internamiento, y, más tarde, el exterminio sistemático de un número estimado de 11 millones a 12 millones de personas En medio de la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente la mitad de esas víctimas son judíos en lo que es históricamente recordado como el Holocausto (Shoah), y otro grupo enorme de 100,000-1´000,000 de gitanos, que fueron asesinados en el Porraimos u "holocausto de los gitanos". Otras víctimas de la persecución nazi incluían comunistas, socialistas, anarquistas, negros, opositores políticos en general, homosexuales, disidentes religiosos, clérigos protestantes o católicos que rechazaban la ideología violenta del régimen, y masones. Por otra parte, existe cierta ironía en un tema tan delicado como lo es la persecución racista ya que, entre los más notorios de los nazis, hubo quienes no tenían los rasgos físicos correspondientes a la raza nórdica; por ejemplo, Hitler era moreno y Goebbels era moreno más bajo de estatura.

(Páginas de donde ha salido la información: Wikipedia y http://www.ushmm.org/outreach/es/article.php?ModuleId=10007679 )

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